¿Cómo proteger los revestimientos de ducha?

¿Sabías que en España hay áreas donde llueve tanto como en Noruega?

Aunque pueda sonar sorprendente, esta afirmación es totalmente cierta. En promedio, en España caen alrededor de 600 mm de lluvia al año. Sin embargo, existe una región específica en el país, ubicada entre las Rías Baixas y la Costa da Morte, donde se registran aproximadamente 2.200 litros de lluvia al año.

Esta cifra es muy similar a la precipitación anual que se registra en Noruega. Por lo tanto, en esta área particular de España, la cantidad de lluvia es comparable a la de Noruega.

Sin embargo, estas cifras parecen insignificantes en comparación con el consumo de agua en nuestros hogares.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en cada minuto de ducha utilizamos alrededor de 20 litros de agua. Esto significa que en una vivienda familiar compuesta por cuatro personas, el acto de ducharse puede acumular diariamente hasta 500 litros de agua, lo que se traduce en más de 200.000 litros de agua al año.

Este contacto permanente con el agua y la humedad de las superficies de la ducha y bañeras pueden generar con el tiempo distintos problemas, al filtrarse el agua por las juntas, las paredes y las piedras naturales instaladas en una ducha:

  • Filtraciones y goteras: aparecen cuando el agua penetra en las pequeñas fisuras y grietas del material y en las juntas. Al principio se notan porque las juntas empiezan a absorber mucha agua, se fracturan y, en el peor de los casos, se cubren de moho y hongos que aparecen como pequeños puntos negros o marrones que crecen en número y densidad rápidamente.
  • Manchas de humedad en las paredes adyacentes al baño.
  • Aparición de moho, hongos y ennegrecidos: Las manchas de humedad son un receptáculo para gérmenes y bacterias, que al desarrollarse provocan la aparición del antiestético ennegrecimiento y la proliferación insalubre de microorganismos como algas y moho.
  • Incrustaciones de cal y eflorescencias salinas.
  • Despolvoreo en las juntas, así como en revestimientos de cemento o piedra artificial.

¿Qué debemos tener en cuenta al elegir una solución impermeabilizante?

Es importante que escojamos una solución eficaz, que reúna una elevada acción hidrorepelente y una potente acción consolidante, fundamental para reforzar los materiales más débiles presentes en un ambiente ducha (ej. juntas).

Además con una formulación capaz de crear una resistencia química en grietas y fisuras de hasta 1 mm de espesor, es decir aquellas fisuras que no es posible rellenar con elementos sólidos como pasta de agarre, rejunte, etc., nos permite prevenir cualquier filtraciones de agua.

Es muy importante que esta solución tenga también una acción transpirable: es decir, que penetre en el material pero sin crear una película superficial, de manera que siga teniendo una elevada transpirabilidad.

¿Y cómo lo aplicaremos?

Este tipo de productos son de sencilla aplicación y, aunque lo ideal es que lo haga un profesional, lo puede aplicar uno mismo en casa sin problema.

Antes de todo es necesario realizar un chequeo de todo el ambiente ducha y eventualmente sanear y rellenar, con pasta de junta, todos los huecos, agujeros, faltas de juntas, juntas sueltas, grietas y fisuras de grandes dimensiones.

A continuación, con superficie limpia y seca: 

  • Se aplica el protector sin diluir, de modo uniforme con un pincel u otro aplicador similar, impregnando bien las juntas.
  • Antes del secado (dentro de unos 10 minutos) eliminar el excedente de producto con un paño limpio.
  • El tiempo de secado del producto es de 4 horas. La ducha puede ser utilizada a partir del día siguiente.
  • Se aconseja reaplicar el producto cada año para mantener elevada la calidad de la protección.

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